Hasta nosotros han llegado las siguientes obras de Pablo Diácono:Historia Romana, Gesta Espiscoparum Mettiensium, Vita Beati Gregorii, Historia Longobardorum.
El orden de relación es también , con toda probabilidad, el orden cronológico de composición, estando fuera de toda duda el hecho de que la Historia Longobardorum fuese la última, ya que las tres anteriores son mencionadas en ésta.
La obra de Pablo Diácono fue compuesta en un arco de tiempo que va, aproximadamente, desde el 774 al 799, es decir, unos 25 años, en una vida que duró más de 70 años. Las dos primeras obras fueron escritas bajo el encargo, respectivamente, de Adalperga, duquesa de Benevento, y de Angilramo, obispo de Metz. Ambos, tenían en alta estima la erudición y el arte literario del Diácono.
El bagaje histórico-literario que revela en estas obras, es típicamente altomedieval, ya que apenas pueden rastrearse ecos de los grandes historiadores de la latinidad (aunque no por ello desconocidos en la Alta Edad Media, como Salustio, César, Tito Livio o Suetonio). El modelo historiográfico de Pablo Diácono es más elemental, tendente a ser un compendio. Tanto la "Historia Romana" como la "Gesta Episcoparum....", oscila entre las compilaciones de Solino, Mario Aventiciense, Segundo de Trento, Pseudo-Fredegario; todos importantes como fuentes, frecuentemente únicas, pero desarrolladas en un plano historiográfico en general bastante modesto.
Entre los modelos que Pablo Diácono utiliza y que tenía presente en sus escritos históricos, y a veces plagia, sólo Orosio, Gregorio de Tours, y Beda se elevan sobre un plano historiográfico más alto.
La "Historia Romana"
Esta fue la primera obra historiográfica que conocemos de él. Fue encargada como he dicho anteriormente por la duquesa de Benevento, Adalperga, y en cierta manera es una obra que gravita en torno a las exigencias de aquélla que la encargó.
Pese a todo, es la primera historia de Italia en la Alta Edad Media. Entre los posibles modelos historiográficos que se le ofrecen a Diácono para la redacción de la obra, se inclina por Eutropio, hecho significativo éste, el que prefiera a un pagano antes que a un autor cristiano como Orosio, quizá éste último era demasiado literario y con una cierta exhuberancia barroquizante que impediría su comprensión y apreciacióhn por parte de la duquesa, que no tenía, al parecer, una formación cultural alta. Es por ello que cuando Pablo el Diácono aúna pasajes de Eutropio con otros de Orosio, casi siempre simplifica el detalle, presentándolo lo más inteligible posible.
Su concepción ideológica no puede sustraerse de la visión agustinista al contemplar en los hechos históricos la mano de Dios, la actuación oculta del pensamiento divino. No obstante, las influencias paganas, heredadasa en este caso de Eutropio son visibles en la ausencia de noticias referentes a la historia sacra, especialmente en lo que atañe a la historia hebraica. Todo se reduce a la mención del nacimiento, predicación y muerte de Cristo, al martirio de Pedro y Pablo, y al breve recuerdo de una sóla de las persecuciones, la del emperador Decio.
El modelo que presenta Eutropio, tendente a lo conciso y lo escueto, no se contradice con el gusto del Diácono en esta obra po lo maravilloso, explicable si se tiene en cuenta a quién iba dirigida la obra, a una mujer, por lo que encontramos cierta preferencia por los portentos de la naturaleza, por las premoniciones de hechos más o menos extraordinarios y que son en definitiva manifestaciones encubiertas de lo divino o lo demoníaco. También revela en esta obra su inclinación a la precisión en los datos georáficos, centrándose fundamentalmente en la descripción de las bellezas de la Italia meridional.
Aparece también en su obra alguna que otra nota moralizante, sobre la mutabilidad de la fortuna humana, aunque está desprovista la idea del acento pesimista cristiano sobre la vanidad de las cosas terrenas.
El sujeto de su "Historia Romana" es el pueblo de Roma, desde los romanos de la ciudad a los de toda Italia y el mundo mediterráneo, configurándose como una historia universal en la cual se absorven la historia particular de varios pueblos.
"Gesta Episcoporum Mettensium"
Aquí, Pablo el Diácono inaugura un nuevo tipo de cronística, la "gesta" episcopal. Es el primer ejemplo de historia obispal al norte de los Alpes, y constituirá el modelo de sucesivas crónicas de este tipo.
Consiste en una serie cronológica de los obispos de la diócesis de Metz; casi todos ellos presentan el apelativo de "sanctus" o "beatus". Así mismo, hace una reseña de los hechos más memorables de la vida de cada uno, no faltando los toques milagrosos en incluso a veces, anecdóticos.
Su intención era la exaltación de la diócesis de Metz, ciudad antigua, heredera de una vieja tradición.
A través de la Gesta, es posible deducir cierta adhesión de Pablo Diácono al vencedor, Carlomagno, contemplado como la "espada protectora de la Iglesia": la victoria del rey franc es, al fin y al cabo, la justicia de Dios, y esta no se cuestiona.
El orden de relación es también , con toda probabilidad, el orden cronológico de composición, estando fuera de toda duda el hecho de que la Historia Longobardorum fuese la última, ya que las tres anteriores son mencionadas en ésta.
La obra de Pablo Diácono fue compuesta en un arco de tiempo que va, aproximadamente, desde el 774 al 799, es decir, unos 25 años, en una vida que duró más de 70 años. Las dos primeras obras fueron escritas bajo el encargo, respectivamente, de Adalperga, duquesa de Benevento, y de Angilramo, obispo de Metz. Ambos, tenían en alta estima la erudición y el arte literario del Diácono.
El bagaje histórico-literario que revela en estas obras, es típicamente altomedieval, ya que apenas pueden rastrearse ecos de los grandes historiadores de la latinidad (aunque no por ello desconocidos en la Alta Edad Media, como Salustio, César, Tito Livio o Suetonio). El modelo historiográfico de Pablo Diácono es más elemental, tendente a ser un compendio. Tanto la "Historia Romana" como la "Gesta Episcoparum....", oscila entre las compilaciones de Solino, Mario Aventiciense, Segundo de Trento, Pseudo-Fredegario; todos importantes como fuentes, frecuentemente únicas, pero desarrolladas en un plano historiográfico en general bastante modesto.
Entre los modelos que Pablo Diácono utiliza y que tenía presente en sus escritos históricos, y a veces plagia, sólo Orosio, Gregorio de Tours, y Beda se elevan sobre un plano historiográfico más alto.
La "Historia Romana"
Esta fue la primera obra historiográfica que conocemos de él. Fue encargada como he dicho anteriormente por la duquesa de Benevento, Adalperga, y en cierta manera es una obra que gravita en torno a las exigencias de aquélla que la encargó.
Pese a todo, es la primera historia de Italia en la Alta Edad Media. Entre los posibles modelos historiográficos que se le ofrecen a Diácono para la redacción de la obra, se inclina por Eutropio, hecho significativo éste, el que prefiera a un pagano antes que a un autor cristiano como Orosio, quizá éste último era demasiado literario y con una cierta exhuberancia barroquizante que impediría su comprensión y apreciacióhn por parte de la duquesa, que no tenía, al parecer, una formación cultural alta. Es por ello que cuando Pablo el Diácono aúna pasajes de Eutropio con otros de Orosio, casi siempre simplifica el detalle, presentándolo lo más inteligible posible.
Su concepción ideológica no puede sustraerse de la visión agustinista al contemplar en los hechos históricos la mano de Dios, la actuación oculta del pensamiento divino. No obstante, las influencias paganas, heredadasa en este caso de Eutropio son visibles en la ausencia de noticias referentes a la historia sacra, especialmente en lo que atañe a la historia hebraica. Todo se reduce a la mención del nacimiento, predicación y muerte de Cristo, al martirio de Pedro y Pablo, y al breve recuerdo de una sóla de las persecuciones, la del emperador Decio.
El modelo que presenta Eutropio, tendente a lo conciso y lo escueto, no se contradice con el gusto del Diácono en esta obra po lo maravilloso, explicable si se tiene en cuenta a quién iba dirigida la obra, a una mujer, por lo que encontramos cierta preferencia por los portentos de la naturaleza, por las premoniciones de hechos más o menos extraordinarios y que son en definitiva manifestaciones encubiertas de lo divino o lo demoníaco. También revela en esta obra su inclinación a la precisión en los datos georáficos, centrándose fundamentalmente en la descripción de las bellezas de la Italia meridional.
Aparece también en su obra alguna que otra nota moralizante, sobre la mutabilidad de la fortuna humana, aunque está desprovista la idea del acento pesimista cristiano sobre la vanidad de las cosas terrenas.
El sujeto de su "Historia Romana" es el pueblo de Roma, desde los romanos de la ciudad a los de toda Italia y el mundo mediterráneo, configurándose como una historia universal en la cual se absorven la historia particular de varios pueblos.
"Gesta Episcoporum Mettensium"
Aquí, Pablo el Diácono inaugura un nuevo tipo de cronística, la "gesta" episcopal. Es el primer ejemplo de historia obispal al norte de los Alpes, y constituirá el modelo de sucesivas crónicas de este tipo.
Consiste en una serie cronológica de los obispos de la diócesis de Metz; casi todos ellos presentan el apelativo de "sanctus" o "beatus". Así mismo, hace una reseña de los hechos más memorables de la vida de cada uno, no faltando los toques milagrosos en incluso a veces, anecdóticos.
Su intención era la exaltación de la diócesis de Metz, ciudad antigua, heredera de una vieja tradición.
A través de la Gesta, es posible deducir cierta adhesión de Pablo Diácono al vencedor, Carlomagno, contemplado como la "espada protectora de la Iglesia": la victoria del rey franc es, al fin y al cabo, la justicia de Dios, y esta no se cuestiona.

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