Mostrando entradas con la etiqueta la ciudad tardorromana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la ciudad tardorromana. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de diciembre de 2006

La ciudad y los órganos de gobierno

Los órganos de gobierno del municipio eran la Asamblea Popular, el Senado y los magistrados.
Las funciones de la Asamblea, formada por todos los ciudadanos del municipio, consistían en la elección de los magistrados, la votación de peticiones al Senado y la aprobación de sus decretos.
Desde finales del siglo II, las Asambleas Populares desaparecieron y sus poderes pasaron al Senado. Este, se componía normalmente de 100 miembros elegidos entre los decuriones de edad superior a los 25 años, poseedores por censo de una fortuna no menor de 100.000 sextercios. Los magistrados eran elegidos cada año, y comprendían dos altos cargos correspondientes a los cónsules romanos, dos ediles y dos cuestores. Desde finales del siglo II, el gobierno central empezó a nombrar en algunos municipios funcionarios especiales, los curadores urbanos, para la vigilancia de las finanzas. Con el tiempo, el cargo acabó convirtiéndose en permanente y las competencias ampliadas.
Un elemento de la vida ciudadana, fueron las corporaciones (collegium, sodalium). Nacidas en épocas muy antiguas, alcanzaron un desarrollo particular durante el Imperio. Recibían el nombre de collegia las uniones locales de personas de una u otra profesión componiéndose al menos de tras personas.
Jurídicamente, las corporaciones se dividían en lícitas -permitidas oficialmente por las autoridades y que tenían personalidad jurídica- y las ilícitas -toleradas sólo mientras su actividad no asumiera formas peligrosas para el estado-. Los miembros debían pagar cuotas y las corporaciones porseían edificios en las que se organizaban las reuniones.
La zona occidentatal, pese a estar menos urbanizada que la oriental, tenía también un gran número de centros urbanos que hacían posible un tráfico comercial importante. Arlés y Lyon eran los focos más destacables de producción artesanal de la Galia, especialmente en la elaboración del metal. Colonia también constituía un centro importante y era la avanzadilla para el comercio con las regiones del norte. Sin embargo, las áreas fronterizas poseyeron una mayor debilidad urbana y las aglomeraciones que predominaron fueron fundamentalmente militares.

La ciudad en el Bajo Imperio


El mundo romano concebía la ciudad como "el soporte de la vida política, del arte y la cultura"(1). Era también la forma normal de organización del territorio y la unidad polìtica más fundamental.
La densidad urbana era muy desigual. La gran mayoría de la población se concentraba en la zona oriental del Imperio, que era también la más fuertemente urbanizada. Esta tradición se remontaba mucho antes de la conquista romana. Oriente constituía para el Imperio, una gran fuente de productos y mercancías, y poseía desde antiguo una importante clase comercial y artesanal. Una buena red de carreteras era la base de un activo comercio interior y a la vez el factor unificador de las ciudades.

En el siglo II, aparecen nuevos centros urbanos, formados en torno a los campamentos militares romanos. Estos campamentos atrajeron a comerciantes y artesanos locales, que construyeron en sus alrededores pequeñas aldeas, donde los soldados, normalmente licenciados del servicio, se estableceron con sus familias. A veces, estas aldeas llegaban a adquirir cierta consistencia, permaneciendo incluso después de que el campamento que le había dado vida fuese trasladado a otra parte. Ciudades de este tipo surgieron junto al Rin y el Danubio en el tiempo de los emperadores flavios y antoninos: Bonn, Maguncia, Argentorates Estrasburgo), Vindobona (Viena), Singiduno (Belgrado).
Los municipios estaban formados por las ciudades principales y las aldeas y suburbios que de ellas dependían. De los derechos municipales gozaban los nativos libres de un determinado municipio, no los extranjeros. Sus habitantes se dividían en tres categorías: Decuriones, augustales y plebe.
A la primera categoría, que correspondía a la de senador de Roma, pertenecía la nobleza local: terratenientes, grandes comerciantes, militares licenciados, etc.
Los augustales correspondían al orden ecuestre, y por lo general provenían de los libertos.
A la plebe pertenecía la restante masa de población libre.

(1) Weber, Max: La decadencia de la cultura antigua.