Las funciones de la Asamblea, formada por todos los ciudadanos del municipio, consistían en la elección de los magistrados, la votación de peticiones al Senado y la aprobación de sus decretos.
Desde finales del siglo II, las Asambleas Populares desaparecieron y sus poderes pasaron al Senado. Este, se componía normalmente de 100 miembros elegidos entre los decuriones de edad superior a los 25 años, poseedores por censo de una fortuna no menor de 100.000 sextercios. Los magistrados eran elegidos cada año, y comprendían dos altos cargos correspondientes a los cónsules romanos, dos ediles y dos cuestores. Desde finales del siglo II, el gobierno central empezó a nombrar en algunos municipios funcionarios especiales, los curadores urbanos, para la vigilancia de las finanzas. Con el tiempo, el cargo acabó convirtiéndose en permanente y las competencias ampliadas.
Un elemento de la vida ciudadana, fueron las corporaciones (collegium, sodalium). Nacidas en épocas muy antiguas, alcanzaron un desarrollo particular durante el Imperio. Recibían el nombre de collegia las uniones locales de personas de una u otra profesión componiéndose al menos de tras personas.
Jurídicamente, las corporaciones se dividían en lícitas -permitidas oficialmente por las autoridades y que tenían personalidad jurídica- y las ilícitas -toleradas sólo mientras su actividad no asumiera formas peligrosas para el estado-. Los miembros debían pagar cuotas y las corporaciones porseían edificios en las que se organizaban las reuniones.
La zona occidentatal, pese a estar menos urbanizada que la oriental, tenía también un gran número de centros urbanos que hacían posible un tráfico comercial importante. Arlés y Lyon eran los focos más destacables de producción artesanal de la Galia, especialmente en la elaboración del metal. Colonia también constituía un centro importante y era la avanzadilla para el comercio con las regiones del norte. Sin embargo, las áreas fronterizas poseyeron una mayor debilidad urbana y las aglomeraciones que predominaron fueron fundamentalmente militares.
Desde finales del siglo II, las Asambleas Populares desaparecieron y sus poderes pasaron al Senado. Este, se componía normalmente de 100 miembros elegidos entre los decuriones de edad superior a los 25 años, poseedores por censo de una fortuna no menor de 100.000 sextercios. Los magistrados eran elegidos cada año, y comprendían dos altos cargos correspondientes a los cónsules romanos, dos ediles y dos cuestores. Desde finales del siglo II, el gobierno central empezó a nombrar en algunos municipios funcionarios especiales, los curadores urbanos, para la vigilancia de las finanzas. Con el tiempo, el cargo acabó convirtiéndose en permanente y las competencias ampliadas.
Un elemento de la vida ciudadana, fueron las corporaciones (collegium, sodalium). Nacidas en épocas muy antiguas, alcanzaron un desarrollo particular durante el Imperio. Recibían el nombre de collegia las uniones locales de personas de una u otra profesión componiéndose al menos de tras personas.
Jurídicamente, las corporaciones se dividían en lícitas -permitidas oficialmente por las autoridades y que tenían personalidad jurídica- y las ilícitas -toleradas sólo mientras su actividad no asumiera formas peligrosas para el estado-. Los miembros debían pagar cuotas y las corporaciones porseían edificios en las que se organizaban las reuniones.
La zona occidentatal, pese a estar menos urbanizada que la oriental, tenía también un gran número de centros urbanos que hacían posible un tráfico comercial importante. Arlés y Lyon eran los focos más destacables de producción artesanal de la Galia, especialmente en la elaboración del metal. Colonia también constituía un centro importante y era la avanzadilla para el comercio con las regiones del norte. Sin embargo, las áreas fronterizas poseyeron una mayor debilidad urbana y las aglomeraciones que predominaron fueron fundamentalmente militares.

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