
Pablo el Diácono, también conocido como Paulus Warnefrido, fue un monje benedictino que vivió aproximadamente entre 720 y 799. Durante algún tiempo estuvo en la corte de Pavía, siendo testigo de los manejos políticos de la época, ya que su hermano estuvo implicado en la rebelión de Rotgando contra los francos y fue hecho prisionero por ello.
Esta circunstancia, lleva a el Diácono a Francia seis años más tarde, con la esperanza de poder liberar a su hermano. De esta forma, conoce a Carlomagno, y su estancia en la corte, se prolonga por cinco años más, durante los cuáles enseña griego, y revisa una colección de homilías publicadas por Carlomagno con la siguiente advertencia:
"Nos imponemos la tarea de hacer revivir, con todo el celo de que somos capaces, el estudio de las letras, abolido por la negligencia de nuestros antepasados. Invitamos a todos nuestros súbditos a cultivar las artes liberales en la medida en que sean capaces de hacerlo: y en esto, damos ejemplo."
En el 776, se retira a Montecassino, comunidad monástica implicadísima en la vida política del momento, donde compone su última obra, "Historia Longobardorum", y donde, algunos años más tarde, muere.

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